Cantos

XXIII Soy del cielo tanto como de la tierra… del aire como del agua… de carne como de fuego…, y aún asi, estoy varada en el horizonte. De NADIE No soy de nadie y soy de un hombre al cual mi alma no pertenece. Mi carne es de sus manos mi boca de su boca, mis rios de sus cauces…, pero mis ojos…, ellos…, son de hombre inmortal.

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